Carta al editor - Cuento
10:08 a.m.El 26 de enero de 2025 tuve la oportunidad de publicar mi cuento "Carta al editor" en el Suplemento Cultura Viva del Diario Los Andes en Perú. Gracias a la Iniciativa Prometheus y al editor y escritor Sarko Medina Hinojosa que promueven estos espacios de difusión cultural.
Aquí les dejo el cuento. Espero que lo disfruten.
El texto se encuentra luego de la foto de la publicación.
Señor editor, lo saluda el que mató al tipo frente al Palacio de Gobierno. Le escribo esta carta para pedirle que la publique en el periódico tal cual como se la estoy enviando. Voy a dar información exclusiva relacionada al asesinato. A los dueños del periódico les interesará, porque seguro que venderán unos ejemplares más, ahora que nadie compra todos los días.
Si quiere una lista de datos que prueben que soy quien digo ser, se va a decepcionar. No voy a esforzarme para que confíe en mí como si fuese un mocoso que quiere ganarse a una chibola que recién conoce. Mucho menos le voy a quitar el vacilón a sus periodistas de investigación. Que ellos analicen la carta, saquen sus conclusiones y que se ganen sus frejoles. Son capos cuando chambean duro. Lo demostraron averiguando en pocas horas el nombre de mi víctima. No sé cómo pudieron. Después del disparo que le metí en la cara, su cara quedó como un picarón.
Si usted o alguno de los lectores de esta carta alucina que quiero aplausos por el asesinato, lo voy bajar del coche. Eso déjenlo para las películas o series gringas donde salen los típicos asesinos en serie o los loquitos de verdad que viven por allá. Este es otro país, la gente es diferente y yo soy un tipo firme. A mí me basta con que los míos sepan de que soy el asesino de la fachada del Palacio de Gobierno.
Que quede claro que para mí el muertito siempre ha sido un NN. Fuimos desconocidos durante su vida y nada más nos vimos cuando le di de comer plomo. No lo hice por un ajuste de cuentas, por plata y menos por placer. No soy un loco. En los noticiarios he escuchado todas esas teorías de varios tombos y nadie se da cuenta que florean. No han investigado nada.
Esta mañana el Ministro del Interior también soltó unas mentiras. Que va a soltar más tombos a pie, en motos y en patrulleros para cuidar las calles. El chamullo de siempre. Risa da, igual que cuando dijo que pondría otro estado de emergencia. Una fintaza.
A los políticos los veo contentos, aunque se hagan los preocupados frente a las cámaras de la tele. Vivos se creen, usando mi crimen para distraer a la gente. Les he caído del cielo. Ya no tenían ideas para cortinas de humo. Que haya matado a una persona en frente al Palacio de Gobierno ha sido tan escandaloso que la prensa ha dejado de hablar de la red de prostitución y las otras mafias que hay dentro del congreso. Soy el nuevo tema de conversación del taxista con su pasajero. La gente ya se olvidó de que la fiscalía investiga a la presidenta porque sospechan que unas empresas la coimearon para ganar licitaciones. La señora debe considerarme su salvador, aunque en público diga que soy un desgraciado. El otro que debe estar brindando a mi salud con whisky caro es el fundador del partido de gobierno. Los noticieros ya no hablan del robo que le hizo al Estado, que lleva prófugo harto tiempo y que los tombos no pueden o no quieren encontrarlo.
Por todo lo que escribo parece que mi gente y yo ayudamos a los políticos, pero es al revés: ellos nos ayudan sin saberlo o sin importarles. Este asesinato es la consecuencia.
Ese día no me demoré mucho pensando a qué infeliz iba a plomear. Las claves eran hacerlo en pleno día, frente al Palacio de Gobierno, en medio de la Plaza Mayor y rodeado de gente, sin roche, porque sabía que nadie me iba a tirar dedo por miedo. Así tenía que ser para destacar en las noticias, entre los asesinatos por sicariato, extorsión y asalto de todos los días a los que ya se acostumbró la gente. Si no me atraparon ese día, no fue porque las cámaras de seguridad de la calle no me grabaran. A la firme, es porque la gente del gobierno está ocupada con sus negocios, mientras que junto a los míos controlo todo. Esa es la verdad que quiero que se conozca, señor editor. Todos tienen que enterarse que para seguir vivos deben obedecer cuando ponemos la pistola en sus cabezas y dejamos granadas en las puertas de sus casas. No deben resistirse. No hay vuelta atrás. Somos el nuevo gobierno y esta carta es nuestro primer mensaje a la nación.
Espero que usted y sus lectores sean inteligentes y asuman, no más.
Hasta la próxima, señor editor.
P. D.: Publique la carta tal cual se la mandé. Evite problemas. Otro día le vuelvo a escribir para contarle novedades que volarán la cabeza de muchos, porque serán toda una bomba.
Los hechos y personajes de este texto pertenecen a la ficción.
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