Un año de pandemia - Parte 1

15:31


La ficción de películas o libros de terror nos alcanzó. En marzo de 2021 en mi país cumpliremos un año de convivencia forzada con un virus que ha sido capaz de cambiar nuestra manera de vivir.

En este post (que será la primera parte) quisiera hablar de qué pasó durante mi año evitando el Covid 19. Intentaré no profundizar en temas sensibles o críticos, ya que para eso tenemos nuestras vidas o los noticieros. Me gustaría enfocarme en lo que esta situación impactó en mi vida creativa y quizás en la trivialidad de un simple mortal.


Pensé que 2020 sería un gran año, por la acogida que tuvieron los dos talleres que dicté.


El 6 de marzo de 2020 se confirmó el primer caso de Covid-19 en Perú. Llegó de España. Quisiera decir que para mí fue una sorpresa que hubiera un virus en el mundo, pero no es así. Recibí el año 2020 en Barcelona y vagamente recuerdo haber oído o leído alguna noticia sobre el virus, pero no le presté atención. Quizás fue de CNN (https://cnnespanol.cnn.com/2020/02/20/cronologia-del-coronavirus-asi-comenzo-y-se-extendio-el-virus-que-pone-en-alerta-al-mundo/) Estoy acostumbrado a ver o leer noticias desde pequeño, pero hay algunas a las que nunca les he dado mucha importancia, porque no solían tocar mi realidad. Durante mis años de vida he oído en los noticieros sobre cosas como el Ébola y siempre lo tomé como una noticia lejana. Así somos todos de insensibles, me gustaría pensar para no sentirme una mala persona.

Explicaré cómo la noticia lejana de Wuhan se hizo mi problema. Al llegar a Perú en los primeros días de 2020 me dediqué a trabajar. Como muchos me tracé metas y dediqué el tiempo a luchar por ellas. Si uno no se pone en movimiento, las cosas no se concretan. Una de mis primeras acciones fue abrir mi taller de escritura creativa. Me concentré mucho en eso. Debo decir que pensé que sería un gran año por la acogida que tuvieron los dos talleres que dicté. Era la primera vez que lo hacía y sin duda lo disfruté enormemente. Tuve muy buenos participantes, de los cuales puedo jactarme que tienen mucho talento y que conservo amistad con algunos de ellos.


Pronostiqué, con la irresponsabilidad de un espectador de una película y con el pesimismo que me caracteriza, que para el domingo serían veinte los enfermos.


Para el mes de febrero retomé contacto con un amigo escritor y dramaturgo, Miguel Ángel Vallejo Sameshima. Me contó que en el mes de marzo estrenaría su obra teatral: 1997, 14 de noviembre (http://eloficiocritico.blogspot.com/2020/02/estreno-1997-14-de-noviembre.html). Supe pormenores del trabajo que hizo para el montaje y el esfuerzo que puso día a día trabajando en el montaje. Su talento, empeño de montar una obra en un lugar tan complicado para la cultura como es Perú y la amistad que tenemos me sedujeron hasta el teatro el segundo día de la puesta en escena, el miércoles 11 de marzo de 2020. No soy un aficionado al teatro, pero reconozco que la obra me encantó. Abordaba temas sobre la violencia hacia la mujer que considero imprescindibles para la reflexión en la actualidad.


Al terminar la función de la obra de teatro fuimos a celebrar a un bar (Creo que esa fue mi verdadera celebración del año nuevo). Nos reunimos un par de escritores y amigos de Miguel Ángel alrededor de una mesa y entre risas nos tomamos unas cervezas. En la televisión del bar, que se encontraba en silencio para no interrumpir la alegría que nos daba la música, reportaban que 11 enfermos con Covid-19. (https://elcomercio.pe/podcast/las-5-noticias-del-dia/ultimas-noticias-del-peru-y-el-mundo-miercoles-11-de-marzo-del-2020-noticia/) Lo recuerdo, porque pronostiqué con la irresponsabilidad de un espectador de una película y con el pesimismo que me caracteriza, que para el domingo serían veinte los enfermos.

Miguel Ángel y yo salimos del bar, luego de despedirnos de los asistentes al bar. Mi amigo me invitó a una reunión en casa de uno de los actores de su obra y fuimos hasta allá. La pasé bien esa noche conversando, bebiendo y fumando cigarrillos compartidos. Podría decir que en ese entonces yo era un negacionista del virus, a pesar de mis pronósticos anteriores.

Durante los siguientes días al estreno de la obra, me dediqué a terminar un cuento que me solicitó el escritor Poldark Mego para una antología. Felizmente lo pude terminar y lo entregué a tiempo (espero que el libro se publique este año 2021). Así llegó el 15 de marzo de 2020 y en el Perú ya habían 37 contagios de Covid 19, tirando por la borda el mesurado pronostico que di en el bar (https://www.indeci.gob.pe/wp-content/uploads/2020/03/REPORTE-COMPLEMENTARIO-N%C2%BA-1313-15MAR2020-CASOS-CONFIRMADOS-DE-CORONAVIRUS-EN-EL-PER%C3%9A-3.pdf). Ese domingo, el presidente Vizcarra emitió un mensaje presidencia donde nos hablaba de estado de emergencia y decretaba cuarentena nacional. La cosa se puso seria.



Recuerdo los primeros días de cuarentena. Mi cabeza suele estar llena de monstruos de la ansiedad y estaba asustado. Traté de abastecerme de todos los víveres que pude para evitar salir de casa y compré varios paquetes de cigarrillos para lidiar con la ansiedad de un encierro que sabía que sería largo. No corrí a comprar papel higiénico, como muchos, porque mi pánico irracional no iba por esos caminos.


Algo que anteriormente me ha ayudado a procesar mis problemas o me inspira a escribir, es caminar muchos kilómetros, pero no podía salir.


Durante el día trabajaba preparando clases que dictaría pronto en un instituto superior, lo que me servía para sobrellevar la incertidumbre que sentía. Por las noches charlaba por messenger con Miguel Ángel. Eso fue lo más sano. Hacíamos un poco de catarsis juntos, hablábamos de que su obra teatral era la última que se había estrenado en Perú (cosa que sigue siendo así, al menos en el ámbito presencial) y comentábamos las noticias.

Por redes sociales me enteré que amigos de Perú y España (ellos también habían sido encerrados para ocultarse del virus) dedicaban su tiempo a leer, ver temporadas enteras de series de televisión o aprender nuevas cosas. Todos buscaban la forma de mantener la cordura en el encierro. Yo trabajaba, que es lo que muchas veces me funciona para sentir que mi vida va hacia rumbo seguro. Sin embargo, no escribía. No podía. Muchos amigos escritores lo estaban haciendo, pero mi cerebro estaba bloqueado con las palabras Covid y muerte. Todas las demás estaban suspendidas para mis páginas en blanco. Quise encontrar una solución, algo que reemplazara las caminatas de kilómetros que me han ayudado a procesar mis problemas o inspirado mis historias, pero no podía salir. Además del decreto del presidente, sentía que el virus aguardaba para atacarme apenas pusiera un pie en la calle.

Fin de la parte 1

Aquí la parte 2


Gracias por leerme. Espero leer tus comentarios y que me acompañes en la siguiente parte de este post.
Hasta la próxima.
Daniel Collazos Bermúdez

Instagram: danielcollazosb

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5 comentarios

  1. Uy, es increíble cómo se puede sentir en carne propia cada una de tus palabras. Todo fue muy dramático, vertiginoso, e intenso en todos lados. Fue como un efecto dominó con eco a nivel mundial, o algo así. Me avergüenza decir que yo, a pesar de mi profesión, tampoco me empapé mucho con el tema del Covid que golpeaba el occidente, hasta que lo vi en este lado del océano... ¡qué diablos! (y perdón por la palabra), hasta que lo vi en el país donde vivo, donde al igual que en Perú, de un día para otro se estableció la cuarentena, y todo se cubrió de pánico, incertidumbre y locura. Este post es genial. Espero con ansias la continuación. Gracias 👌😉👏🏻👏🏻👏🏻

    Judith

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    1. Esto nos tomó por sorpresa a todos. Creo que todavía no salimos de ese asombro, a pesar de que estamos intentando adaptarnos. Gracias, Jude, por compartir tu sentir al respecto. Esta semana trataré de publicar la segunda parte.

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  2. Interesante relato de una historia en la que podemos vernos retratados. En lo personal, me ha sucedido también que he desarrollado durante ese mismo período, el interés por la escritura y dejar conocerme a través de mis letras. He sido tu seguidor desde hace tiempo y me encanta leer como has llevado este inimaginado reto contra un virus que está a la caza. Espero leer la continuación. Gracias.

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    1. Gracias, Adal. Es un honor que me leas. Son tiempos duros en muchos sentidos y escribir se vuelve complicado, pero muy necesario. La segunda parte vendrá pronto, de todas maneras.

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